jueves 4 de noviembre de 2010

¡Por fin recordé mi contraseña!


Nada de nada, sólo que estoy feliz porque recordé la contraseña, así como por obra de una eureka. Lo que sí es cierto, es que las cosas que parecen lejanas a veces están más cerca de lo que un@ se imagina; es como cuando se está a punto de perder la cabeza tratando de encontrar el control remoto, y resulta que nunca se lo soltó de la mano. A quien nunca le haya pasado esto o algo similar, debería considerar la posibilidad de tratarse con un especialista, de hecho, ese tipo de lapsus son los que permiten algo así como "resetear" el inconsciente.
Sea como sea, recordé mi contraseña, yeiiii!